domingo, 22 de marzo de 2009

Amor-ágape

¿Qué significa amor-ágape?

Según Wikipedia, agapē (gr. αγάπη) es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado y no el propio. Algunos filósofos griegos del tiempo de Platón lo emplearon para designar, por contraposición al amor personal, el amor universal, entendido como amor a la verdad o a la humanidad.

Denis De Rougemont (1997) indica que la encarnación del Verbo en el mundo es un suceso inaudito que nos libera de la desgracia de vivir, siendo este el centro de todo el cristianismo y el hogar del amor cristiano que la Escritura llama ágape. Resulta una reafirmación de la vida.

Irving Singer (1999) señala que mediante ágape Dios ama al hombre (y a todo lo demás) en un otorgamiento gratuito de bondad ilimitada. El ágape precede al amor del hombre y lo ensalza en todos los aspectos.

En los primeros tiempos del cristianismo, ágape también significaba una comida en común, que es la acepción que conserva en la actualidad: comida, banquete. Además, es el amor que devora al amante, por ser éste capaz de entregar todo sin esperar recibir nada a cambio.

Anders Nygren (citado por Singer, 1999), describe el contenido del ágape en función de cuatro puntos básicos del cristianismo, a saber:

1) El ágape es espontáneo e inmotivado. Al amor no lo genera ningún deseo de un objeto, independientemente de lo bueno que este objeto pueda ser. Dios es el principio de bondad, Él ama sin motivación alguna; su amor surge espontáneamente de su propia naturaleza como ser perfecto.

2) El ágape es indiferente al valor. El amor de Dios no sólo es incausado, sino que sopla donde quiere. Ágape es indiscriminado, sin que importe el valor previo de lo que escoge como su objeto (pecadores, inútiles, malos…).

3) El ágape es creativo. Implica la creencia en un Dios creador omnipotente.

4) El ágape es el iniciador del compañerismo con Dios. El cristianismo surgió porque los hombres habían empezado a desesperarse: Ágape brinda esa unión con Dios que todos los hombres desean pero ninguno, ni siquiera el mejor, puede iniciarlo.

Por otra parte, en psicología social el término ágape se refiere a uno de los arquetipos amatorios: El amante en quien predomina el arquetipo ágape valora los intereses y emociones de los demás por encima de los suyos propios. El eros es la primera fase del amor entre parejas, ya que es un amor más egoísta que busca poseer al otro; el ágape es más altruista.

Referencias

De Rougemont, Denis. (1997). El amor y occidente. 7ª Edición en español. Barcelona, España: Editorial Cairos, S.A.

http://es.wikipedia.org/wiki/Agapē

Singer, Irving. (1999) La naturaleza del amor. De Platón a Lutero. Vol. 1. 3ª Edición en Español. México, D.Fº.: Siglo XXI Editores S.A.

domingo, 15 de marzo de 2009

El abogado del Diablo

La película trata sobre un abogado, Kevin Lomax, quien gana todos los casos que toma en el lugar donde vive. Un grupo de abogados poderosos de New York lo incorporan a su firma. El padre de Kevin, a quien él no conoce, resulta ser John Milton, socio principal de la firma. John es el Diablo. Pero esto lo sabrá luego de que ocurren diversas situaciones. La esposa de Kevin, Mary Ann, comienza a tener experiencias “extrañas”, hasta el punto de que “se enferma” mentalmente y es internada en el Hospital Psiquiátrico, donde luego se suicida. Kevin llevaba entonces un caso difícil, donde se suponía su defendido era inocente. En una escena principal en el apartamento de John este se revela como el Diablo y, a la vez, le descubre que es su padre. Ante las quejas de Kevin respecto a su intromisión en su vida, Jonh le señala a Kevin que él eligió no dejar el caso –perderlo- para atender a su esposa, ya muerta. Le recrimina que la vanidad de no perder nunca, lo hizo abandonarla y ganar el caso a toda costa. Kevin, tentado por el Diablo, decide no aceptar su propuesta y se suicida. Aquí la película tiene un giro inesperado porque vuelve a comenzar: una segunda oportunidad.


Además de la lucha del bien y del mal que se pone en escena, me surgen preguntas sobre el amor y la tragedia (por Kevin y Mary Ann) en el “éxito”. A veces se ve cómo el trabajo ahoga las relaciones entre las personas, las aleja y las vuelve solitarias, casi como si fueran desconocidos entre sí. ¿Los ideales de nuestra sociedad nos empujan al éxito a pesar de todo o a costa de todo? Nos enfermamos de colitis, gastritis, asma y otras cosas por tratar de llevar el ritmo de lo que se supone se espera de nosotros; tomamos muchos medicamentos para soportar los malestares que nuestro cuerpo nos envía como avisos de que algo no anda bien. Y sin embargo, insistimos en ese camino. ¿Qué me empuja?

Pero también, en la película, hay un cierto determinismo. Si todo vuelve al inicio es como si ese Dios que John denuncia, realmente se ríe de los intentos del ser humano por darle sentido a su vida, pues al final, surge algo inesperado: es como si todo vuelve a comenzar. Es la pregunta de qué guía nuestras vidas. ¿Hay un ser divino que se encarga de escribir el guión de mi vida y yo sólo lo tengo que seguir, o bien, puedo realmente pensar que la libertad, la autonomía y el sentido de la vida pueden estar en mis manos? Lo que me llevaría a asumir mi existencia y mis decisiones como mías: con sus aciertos y errores -¿u oportunidades para aprender?!.

Otro pensamiento que me suscita la película es el tema de lo que se ignora y nos influye. Me recuerda la tragedia de Sófocles, Edipo Rey quien, sin saber, mata a su padre, se casa con su madre y cumple las profecías que él se propuso no ocurrieran. Es decir, justo tratando de crear un sentido propio, diferente al que otros le profetizaron, ¡cumple exactamente ese guión! Kevin sólo sabía que era exitoso: no sabía de la naturaleza de su padre (ni a favor de su éxito ni al enfermar a Mary Ann), ni cómo lograba ganar casos de forma tan extraña a veces. Creyó que era suyo el sentido que construía, las acciones que emprendía. Entonces, ¿se puede cambiar? ¿la vida se puede redireccionar? ¿se puede saber que “x” decisión es la correcta?

El discurso, hacia el final, en el apartamento con John sobre los ladrillos que uno carga es muy interesante. Cuánto se puede dejar atrás y cuánto no. Asunto difícil. A veces parece que se camina con cierta “libertad”, pero hay otros momentos en que el desconcierto y el miedo vencen a las decisiones y el deseo de algo mejor.