martes, 14 de abril de 2009

El orden y el desorden en el universo

La teoría cuántica es una propuesta complicada. Pero tal vez lo más complicado es pensar un universo no en “fracciones”, o sea, como ordinariamente se leería el título: el orden como contraparte del desorden. Me parece entender de la propuesta, que en realidad lo que deberíamos pensar no sería en esas ‘partes’, sino en la unidad, la totalidad. Así, orden y desorden serían algo total, no descripción de posiciones opuestas y excluyentes. En algún momento alguien decía acerca del tiempo y su movilidad no lineal, sino como un ir y venir, más aún, como un estar al mismo tiempo (sincronicidad). Es decir, todo acontece al mismo tiempo en diversas dimensiones. Me pregunto si esta idea es la que ha motivado diversos filmes que juegan con el pasado/presente/futuro, como algo que fue pero está pasando de nuevo. Lo más interesante, al menos de lo que he escuchado, fue la idea de que la energía, los cuantos, deberían ser vistos no como separaciones (como los átomos), sino como “energía” que nos une con el universo, con el entorno, unos con otros, con lo humano, animal, vegetal y material. Con esto, tal vez podríamos superar el fraccionamiento que nuestra mente y cuerpo también sufre; podríamos comprender esa frase de que “cuando le hacemos daño al mundo, al reino animal y vegetal, nos lo hacemos a nosotros mismos, los seres humanos”. La otra idea que, derivada de esta teoría –según entendí- se maneja es la del “holomovimiento”, todo siempre en movimiento, nada estático, todo cambia momento a momento aunque no lo veamos. Nuestro cuerpo y mente cambia a cada segundo aunque no nos percatemos de ello. Estas ideas (sincronicidad, holomovimiento, relación constante y cambiante) provocan la extraña sensación de incertidumbre… para la mente es difícil pensar que la vida no es “estabilidad” o seguridad, sino movilidad e incertidumbre. Eso es un duro golpe al Ego.

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