“Yo soy la que soy”. Enorme dificultad plantea esta frase. ¿Quién soy? Parece sencillo y, sin embargo, nos “descubrimos” a menudo como haciendo algo donde no parece que seamos nosotros quienes actuamos; es más, parece que un extraño(a) actuara dentro de nosotros, pero no somos nosotros, no logramos vernos ahí… y surge la extrañeza, la sensación como si fuéramos “dos” personas y no “una”. Eckhart Tolle en su libro El poder del ahora, lo plantea como “el conflicto entre los pensamientos superficiales y los procesos mentales inconscientes” (p. 15). ¿Cómo volverse ‘dueño’ de nuestras propias acciones? Aunque pudiera parecer paradójico (cómo no ser dueño de sí, se dirá) es una extraña realidad del ser humano. Nuestros esfuerzos por la iluminación, la libertad interior u otras formas de llamar esto que se nos escapa y que intentamos domesticar son, al fin, nuestros esfuerzos para poder responder a esa frase inicial: “Yo soy…”. Y sí, al fin y al cabo no soy otra cosa más que eso, “el que soy”. Con mis días buenos y mis días malos, con mis gracias y mis errores. Con mis bondades y maldades. Con mis sueños y desilusiones. Al fin… esa historia que se escribe día y día en la que “Yo soy la que soy”.
martes, 14 de abril de 2009
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